¿Por qué lo llaman hotel socio-sanitario cuando es una residencia de ancianos? ¿Tanto miedo da llamar a las cosas por su nombre? Ni que fuera un asilo…
Advertencia a todo el mundo: hoy es April Fool’s, la versión anglosajona del día de los Inocentes, así que si ven una noticia que no puede ser más que una broma, léansela con cuidado: podría ser verdad ![]()
Así es… ¡la Administración Pública! Hasta las instrucciones de uso de un vulgar urinario de un centro de salud de Madrid cumplen a rajatabla las más estrictas normas de documentación: cada papel se presenta por duplicado, sellado y compulsado. Y por si no queda claro, sellado dos veces.
Si con esto, no eres capaz de acertar dentro y tirar de la cadena luego, es que lo tuyo no tiene arreglo.
Era yo. Sí, el tipo que hablaba con Maiko en este diálogo político era yo.
La foto es de Daquella manera y el cartel está hecho con el Parody Motivator Generator de Despair.com
Lección de economía para estos tiempos de superavit (1 minuto 42 segundos) que un amigo de la facultad me ha dejado hoy en el correo :o)
¡Feliz lunes!
Los mejores videojuegos de mi historia - La era PC
Publicado Febrero 15, 2008 Ocio , Personal , Videojuegos 12 ComentariosNo desde luego de la historia, que ese debate probablemente requeriría armas cortantes y contundentes, y no se acabaría hasta que sólo un contertulio se sostuviera en pie. Hablo de los mejores juegos de mi historia personal con PCs compatibles de distinto pelaje y condición, desde aquel enternecedor XT a 4,77 MHz con disco duro de 20 Mb hasta el portátil en el que tecleo estas líneas. Vayamos pues, por géneros:
Estrategia: El Civilization en todas sus variantes, pero especialmente uno: Sid Meier’s Alpha Centauri. Qué cantidad de veces lo he reinstalado, y qué vicio. ¿Nunca os preguntasteis que pasaba cuando la nave de los 10.000 colonos llegaba a su destino? Pues aquí es donde se veía… era una mezcla de Dune, Marte Rojo y Fundación, con una tecnología del futuro que molaba 100 kilos. Cuántas veces me han dado las 4 de la mañana con “Sólo un turno más”…
Otros míticos para mí, Panzer General I y II… ese blitzkrieg con hexágonos. Esos Stukas que convertían los tanques enemigos en limaduras. Los Matildas, esas entrañables teteras con cañón. Los paracaidistas polacos libres del último escenario que jamás se rendían. Esos ingenieros rusos atrincherados en los escombros de Stalingrado. La maldita flota británica. El grito de terror al salir una escuadrilla de Spitfire de la nada y caer sobre tus bombarderos. Los terribles T-34 que no se acababan. Las parejitas rusas de artillería y antiaéreo que protegían cada grupo de casuchas… Horas podría seguir…
Acción en Primera Persona: El Half-Life. Sin duda. El juego que me vició, tanto en modo individual como en multijugador. Sus expansiones, sus mods, escenarios de Deathmatch como el Rats! que semejaban una cocina gigante… En su día montamos varias timbas con los portátiles y un hub en casa, y el ver blasfemando enfrente de ti al tipo al que acababas de llenar de plomo no tenía precio. Años después el Half-Life 2 resultó muy bonito y logrado, pero por algún motivo no logró nunca llenarme con la emoción y tensión del primero.
Puzzles: Aquí el premio va ex-aequo para Lemmings y The Incredible Machine, dos clásicos. Conseguir llegar al final de la pantalla es mucho, mucho más difícil de lo que parece.
Rol: Star Wars: Caballeros de la Antigua República… una gozada se mire por donde se mire. Ojalá todos los juegos que se han publicado a la sombra de la franquicia de Star Wars hubieran alcanzado el nivel de calidad que marca este juego… Qué diablos, ¡ojalá todas las películas de la nueva trilogía hubieran alcanzado el nivel que marca este juego!
Plataformas: El Principe de Persia clásico. Al ver por primera vez los fluidos movimientos del protagonista no pude sino acordarme de Burt Lancaster y Douglas Fairbanks. Una virguería de la programación y la adictividad.
Aventura: Aquí es difícil elegir. El primer Alone in the Dark consiguió meterme el miedo en el cuerpo, y desde luego es el inicio de todo un género. Las ciberpunkis Blade Runner y Rise of the Dragon son dos que me viciaron mucho, y no pueden faltar todas las clásicas de Lucas Arts en 2D: los Monkey Island, los Indiana Jones, The Dig…
Bueno, seguro que me dejo alguno, pero es un buen comienzo. Si alguno de ustedes quiere recoger esto en plan meme, adelante, están invitados.
¡Nos leemos!
Management estupefaciente
Publicado Febrero 7, 2008 Consultoría , Empresas , Literatura , Motivación 9 Comentarios
Cada día me alucinan más los títulos sobre liderazgo y management que se pueden encontrar en las tiendas. Desde cómo aplicar las técnicas de Alejandro Magno y la antigua Roma a la gestión actual (¿arrasar las ciudades de tus rivales, sembrar sal en los escombros y esclavizar a los supervivientes?), pasando por la aplicación del liderazgo al estilo de los jesuitas o el Padrino (te haré una oferta que no podrás rechazar…), hasta llegar a ondas más místicas como el aikido empresarial y la gestión mediante Feng Shui (pon este espejo en tu despacho para deflectar la energía negativa generada por la ausencia de subidas de sueldo…)
Ahora bien, nadie te prepara para encontrarte ante la portada de una obra tan friki. Y es que una cosa es encontrarte un libro que se pregunta cómo aplicar las virtudes aristotélicas de verdad, belleza, bondad y unidad a una empresa contemporánea como la General Motors, como hacía Morris en su libro anterior (que por cierto, leí en la facultad, y no recuerdo con particular entusiasmo), y otra encontrarse este que pretende enseñar liderazgo a través de las peripecias de unos niños que pasan de la infancia a la edad del pavo en un mundo de fantasía.
Se abren puertas que hasta ahora estaban cerradas. La industria de los libros de autoayuda empresariales lleva tiempo subida con entusiasmo a las modas (marchando una de personajes históricos, ahora una de new age y psicología, dame algo que tenga valores hawaianos…), pero sospecho que como este venda acaban de dar con todo un filón. Management Friki.
Si Harry Potter dirigiera la GE… ¿qué dirigiría Voldem… Quién-Tú-Sabes? ¿Microsoft? ¿Google? ¿Las dos? ¿Las fusiones y adquisiciones se resolverían a golpe de varita? ¿Es tu jefe un Dementor? ¿Hay mortífagos en recursos humanos?
¿Y qué será lo próximo? ¿Liderazgo con Gandalf, Frodo y Aragorn? ¿Management con Palpatine: de la República al Imperio? ¿Anti-Management con Gorman: Lo que no tienes que hacer en una Cacería de Bichos?
Próximamente en vuestra librería especializada.
No tengo ya ni dignidad ni criterio, últimamente cada vez que me dicen “¡salta!” yo sólo pregunto “¿¡A qué altura!?”
Llamo al teléfono de un despacho de servicios profesionales.
“Gracias por su llamada. Se encuentra en comunicación con el contestador dos, cero, cero. Este buzón no graba mensajes. Muchas gracias por su llamada.”
Así es el modelo 200. Amable, educado, con una agradable voz. Pero tan útil como un tío en la Habana.
Somos figurantes de Blade Runner. Hace unas semanas estaba por trabajo en París, y paseando por la Defénse tuve una sensación rara. La arquitectura de ese barrio es impresionante. Tienes la sensación de estar en otro planeta, hasta que de pronto subes a la habitación de tu hotel, enciendes la tele y la globalización estúpida te alcanza. Todas las cadenas de todos los países dan los mismos concursos: la rueda de la fortuna en inglés, francés y alemán, y encima llegas a TVE Internacional y dan España Directo, y es como si no te hubieras ido a ningún lado.
No tiene sentido intentar comprar un regalo original para alguien; todo lo que hay en París (a un precio no disparatado, se entiende) puedes encontrarlo yendo al Corte Inglés. Recorres los Campos Elíseos encontrando una tras otras las mismas franquicias que en Oxford Street, Preciados, la Quinta Avenida. Compro una camiseta souvenir de París, porque es lo único que al menos muestra que fuiste. La estandarización absurda acaba hasta con la ilusión del “¿qué me has traído?”
¿Cuántas cosas no existían hace 12 años? Igual dentro de 12 esto no resulta raro.
Shock del futuro. La sensación de que estamos a 2008, y que sin haberlo planeado soy un ejecutivo trajeado sacado de los dibujos del juego de rol Cyberpunk de 1990: en el piso 36 de la torre corporativa, con un teléfono con manos libres inalámbrico y gafas de sol javanesas (la fórmula Gibson de sustantivo + adjetivo: todo, hasta lo más vulgar, tiene cualidades místicas).
La vista desde la planta 36.
El futuro ya está aquí y a nadie le importa ya. Tú y yo podemos hacer como en las tiras de Dick Tracy: vídeo conferencia instantánea en un reloj de pulsera. Pero nunca veíamos como luego a Dick Tracy le mandaba la factura Garrafone y se hacía un aparcamiento para bicicletas con sus posaderas.
Lo curioso es que nadie parece haberse marcado otro futuro. Antes el año 2000 era una meta, ahora esto suena sospechosamente Matrix: “tu civilización había alcanzado su pináculo…”. Fin de la historia, señor Fukuyama. Ya sólo queda ser eficiente, reciclar, y ser verde. ¿Qué ha pasado con el espacio, the final frontier? Patrimonio de frikis pirados como nosotros. La masa consume, duerme, no sueña, no sueña con ovejas eléctricas.
Pues yo sueño con unicornios...
Qué mal me ha sentado el viaje a París.





