Tostada con nata

Maiko hace poco relataba la evocación de recuerdos infantiles que le había provocado una rebanada de bimbo con leche condensada. Mientras lo leía, recordé que a mí hace unos meses me pasó lo mismo en una cafetería de Pamplona de las de toda la vida. Estaba dando un paseo, cuando pasamos por delante y decidimos hacer una parada técnica. Me sentía goloso (algo habitual, cada uno tiene sus querencias y los dulces son una de las mías), así que repasé la carta buscando algo lo menos dietético posible, dispuesto a saltarme a la torera por enésima vez lo que el sentido común y mi figura me contraindican.

Y de pronto, di con algo que hizo “clack” en alguna esquina de mi mente: tostada con nata. Ni corto ni perezoso, pedí eso junto con mi habitual chute de cafeína. Al cabo de unos minutos (demasiados, la rapidez de servicio sigue siendo algo que en algunos sitios de Pamplona sólo conocen de oídas), me encontré mirando una rebanada de pan extra-grueso, con una capa de nata que mugía levemente todavía y que sin duda había requerido una paleta de albañil para aplicarla correctamente. Con cierto temor reverencial, tomé el cuchillo y el tenedor, corté una esquina de esa masa, y la introduje en mi boca.

Y de pronto me vi. Un crío canijo, siempre con cochecitos de juguete en los bolsillos, de paseo con mis padres por la Vuelta del Castillo, la Taconera, la Plaza del Castillo. Tardes grises de otoño, con montones de hojas secas en el suelo, que removía con ramas que eran las espadas y fusiles que protagonizaban mis belicosos juegos infantiles. Y siempre, la respuesta sin dudas cuando parábamos a merendar ante la pregunta, casi protocolaria: ¿Qué quieres? Una tostada con nata.

No recordaba que fueran tan grandes. No las recordaba en absoluto. Pero de pronto, ese sabor me devolvió un trocito de mi que estaba olvidado en alguna parte, como las memorias de Bastian en la Historia Interminable. Me pregunto qué más quedará allí.

Tostada con nata

6 Respuestas a “Tostada con nata”


  1. 1 Maiko 12 Noviembre 2007 a las 7:45 PM

    Los niños del sur merendamos pan con aceite y azúcar, pero eso ya lo sabías. :)

  2. 2 la que no encuentra su sitio 12 Noviembre 2007 a las 8:50 PM

    ¡Esa foto ya la había visto! :P

    Y pan con un cachito de chocolate… o los inventos de pan con aceite y cola-cao X’D

  3. 3 El Mario 12 Noviembre 2007 a las 11:55 PM

    Mmmmmmm… el pan con aceite y azúcar… Recuerdo que cogía mi abuela una rebanada, la clavaba en un cuchillo y la ponía sobre el fuego de la cocina, hasta que estaba tostadita… Y luego un buen chorreón de aceite, y un par de cucharadas de azúcar espolvoreadas en el plato para mojar el pan allí…

    O si no, aquellos platos de salchichas frankfurt con patatas fritas y salsa de tomate que me ponía mi abuela cuando volvía del colegio por la noche (tenía turno de tarde en otro colegio porque el mío estaba de obras)…

    O el pastel de galletas y chocolate de mi tía Fidela, que estaba hecho con galletas María Hojaldrada, mojadas en leche, esponjositas esponjositas, y untadas en crema de chocolate por los dos lados. Y el resto de la crema untado por encima del brazo de gitano, y con piñones por encima…

    Dios, qué hambre…

  4. 4 Javier Albizu 13 Noviembre 2007 a las 11:00 AM

    A mi los sabores como que tampoco me dicen mucho (supongo que el carecer de olfato sera culpable en gran medida de ello), pero lo visual si que consigue activar el factor nostalgia.
    Cada vez que pongo el Scramble en el MAME me acuerdo del salon de juegos de Alsasua… y cada vez que paso por delante de una tienda de golosinas me acuerdo de la mitica Sagutxo de al lado del club, donde me bebia las latas de medio litro de coca cola de tres en tres.

  5. 5 breavman 15 Noviembre 2007 a las 1:13 AM

    Me haces llorar.
    Levantar las hojas al caminar.
    Me dejé allí los años más intensos de mi vida. Cada vez q tengo q ir miro al pasado y lloro.
    Mis chicos creen q nos hemos ido sólo por un tiempo, pero es poco probable q vayan a hacerse mayores allí.
    Espero q de dónde sea, puedan tener también recuerdos como los tuyos.

  6. 6 multimaniaco 15 Noviembre 2007 a las 10:05 AM

    Maiko: Por supuesto que conozco vuestras extrañas costumbres. A fin de cuentas, veraneaba casi siempre en Sevilla y en Isla Cristina con mis primos ;)

    la que no encuentra su sitio: Claro que la habías visto, pero es la auténtica tostada de la historia, por eso la recupero.

    El Mario: Jodío, me has dado hambre a mi también. Que estoy todavía sin desayunar.

    Javier Albizu: Vaya que si era mítica Sagutxo. Es imposible olvidar la sacrosanta hora en que hacíamos pausa en las partidas de rol del club para ir a por provisiones, y tu legendaria capacidad para beber coca-cola.

    Fernanda (que sé que eres tú, aunque te disfraces de Breavman): Vayáis donde vayáis, tendrán sus propios recuerdos, felices y tristes. Evidentemente yo tengo de los dos. Lo que no deben permitir es que se desvanezcan, si lo permites acabas olvidando de dónde vienes.

    ¡Nos leemos!


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