Conocí a Benedetti no a través de su poesía, que apenas he leído, sino a través de sus cuentos cortos. En un curso de literatura, creo que en 3º de BUP con el entrañable profesor Carlos Pagola, leí dos relatos de Benedetti en unas hojas fotocopiadas que me dejaron honda impresión: “Escuchar a Mozart” y “Larga distancia”. Años después pasé por una librería y compré un tomo de Alfaguara que recopilaba la obra breve de Benedetti, con el único fin de encontrar estos relatos y volver a leerlos.
Por circunstancias diversas leí poco ese libro, al que sin embargo concedí un lugar preferente y respetuoso en el bonito mueble castellano del salón. Ahora ya no tengo ni ese libro, ni ese mueble, ni ese salón, y Benedetti nos habla a todos desde una larga distancia. Y hoy he sentido necesidad de volver a leer esos cuentos.
“Escuchar a Mozart” en particular es un relato que me sigue provocando una respuesta completamente visceral, más aún hoy por su aterradora vigencia. Léanlo aquí (una versión en flash) o aquí (en pdf, con otros relatos).
Nos leemos.

Yo lo conocí en 1º de BUP, gracias a la profesora de lengua y literatura (que era una joya recomendándonos lecturas), con sus cuentos cortos de “Geografías”
La poesía la descubrí después, recitada por una amiga, y compartida más tarde con otras personas
No conocía sus afilicaciones políticas ni me interesan lo más mínimo… Conozco su poesía y sus historias, que siempre formaran parte de mi historia.
Descanse en paz.
No conocía este cuento en particular de nuestro entrañable Mario. ¡Buenísimo!, coincido contigo en lo que me provoca… respuesta visceral que además deja poso y sube hacia arriba. Muchas Gracias Cesar!. Después de haberlo leído, te lo recoloco en el mueble castellano, ya sabes, ese que tienes en este txokito