Camarero, diga que le debo

Lo tengo cada vez más claro: cruzar Despeñaperros y comenzar a vacilarme los camareros es todo uno. Aunque nací en Sevilla, se ve que tengo el norte escrito en la cara. Y ya de vuelta en Madrid, echo de menos esa coña constante.

BSO: Siniestro Total – Diga que le debo

Powered by goear

Acerca de multimaniaco

Part-time business and scientific hero with villainous plans to rule the world and make it a better place.
Esta entrada fue publicada en Música, Personal. Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a Camarero, diga que le debo

  1. Maiko dijo:

    Es que los chicarrones del norte lo estáis pidiendo a gritos. XDDD

    Ya tengo ganas de coger una buena y cantarle esa al camarero a voces.😉

  2. Pingback: Música de Goear en un blog de Wordpress.com « Multimaníaco 2.0

  3. Imperator dijo:

    ¿No lo sabías? Los bandoleros de las serranías se reconvirtieron a la hostelería. Fíjate qué patillones de hacha llevan todos los gerentes de sitios así.

    Te roban, pero de otro modo. Saben que tienes hambre y sed, y que no hay otro sitio donde ir. Te tienen acorralado y no puedes escapar.

    En las noches de luna llena se congregan todos en Casa Pepe, vestidos como el reparto de Curro Jiménez, y salen montados en sus caballos para buscar a algún viajero extraviado al que asaltar con sus trabucos y esas navajas de 7 muelles, que en las cachas llevan escrito Viva mi dueño. Por los viejos tiempos, la tradición familiar y eso.

  4. El Mario dijo:

    Imperator: ¿Estás hablando de *ESE* Casa Pepe? (Diossss, qué grima)

  5. Maiko dijo:

    Sólo hay un Casa Pepe. Pero Imperator se ha tomado muy literalmente lo de “cruzar Despeñaperros”; creo que César hablaba directamente de meterse en Andalucía, en general.

    ¡Ojo! “Diga” qué le debo, no “Oiga”. De nada.😉

  6. Imperator dijo:

    Los bandoleros están a ambos lados del desfiladero. Los encuentras en cualquier sentido.

  7. multimaniaco dijo:

    Imperator: en efecto, el sentido era más general. Pero vamos, que también conozco esa sensación de correo gabacho inclinado sobre la silla del caballo con los cojones de corbata que produce cruzar Despeñaperros y parar en Casa Pepe. En este caso fui en el AVE, pero si en el vagón restaurante patrocinado por Cruzcampo el del bar hubiera sacado un trabuco a mitad del viaje, tampoco hubiera enarcado ni una ceja.
    Maiko: corregido, gracias😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s